A lo largo de mi corta vida, muchas veces he deseado la muerte. Terminar con todo de una vez, dejar de sufrir por todo lo que pasa. Que pensamientos cómo “éste mundo de mierda no vale nada”, “estoy harto de la puta raza humana” o “la vida no vale tanto como para sufrirla” desaparezcan de una vez de mi torturada mente.
Pero, a lo largo de la historia, el hombre siempre se ha preguntado: ¿qué es la muerte? Y todavía nadie llegó a la definición correcta. ¿Acaso la muerte no es más que un obstáculo para la vida eterna? ¿O quizás la muerte sea, paradójicamente, parte de la vida misma?
No puedo pensar en que lo que pasaría si yo acabara con mi vida, y de hecho, jamás lo sabré. Me fascina la idea de poder ver cómo reaccionarían las personas que me rodean ante el hecho de que ya no exista.
Retomando, la principal razón por la que deseo la muerte es para terminar con todo el dolor que me provoca el sólo hecho de existir. Tener que soportar la crueldad humana, que aplasta tanto a hombres como a animales. Gente que se muere de hambre, que vive en la más absoluta de las miserias, sin posibilidad alguna de cambiar su suerte. Tener que soportar también que “gente” maltrate despiadadamente a animales; sin importar de qué especie sean, los torturan hasta que mueren en el dolor más inmenso.
Irónicamente, el principio y el fin de nuestras vidas están marcados por el dolor. Nacemos mientras nuestra madre grita de dolor al parir, y morimos dejando dolor y angustia a las personas que más nos quieren.
Pero, si la vida es dolor, ¿por qué simplemente no nos libramos de ella? Porque se dice que lo último que se pierde es la esperanza. El ser humano por naturaleza, siempre cree que podrá cambiar la realidad y ajustarla para ser feliz. Además, todos tenemos ese pensamiento de que “somos únicos” y que “nadie tiene el poder de cambiar la realidad que tengo yo”. Sin embargo, por la eternidad del tiempo han pasado millones y millones vidas, muchas de ellas caídas en el completo olvido. Cada uno de nosotros es un pequeño grano de arena en el desierto del tiempo.
Un buen día, los dejaré a todos atrás...
20 ene 2011
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